¿Cuándo llevarlo a la guardería?

Decálogo para escoger la más adecuada
Niños / Psico ¿Estás pensando en llevar al niño a la guardería? Ahora es el momento de reservar plaza para el curso que viene o de apuntarlo sólo unas horas mientras trabajas. Los pediatras recomiendan que se lleve al pequeño a estos centros cuando haya cumplido los dos años, entonces su sistema inmunológico se encuentra más maduro. ¿Cómo elegir guardería? Aquí tienes los requisitos que debe reunir. Por Carmen Bayón.

Los expertos recomiendan esperar a que los niños cumplan los dos años para llevarlos a la guardería, ya que cuanto mayor sea el pequeño mejor tolerará la incorporación y asistencia desde todos los puntos de vista. Según señalan diversos estudios, los niños que acuden a guarderías sufren más enfermedades que los menores que se quedan en casa. "Se calcula que, de media, un niño que va a la guardería tendrá alrededor de 10 procesos febriles al año, casi uno al mes; el aumento de infecciones en las guarderías es evidente: un estudio realizado en 2006 reveló un descenso del 34,6% en las visitas a urgencias durante una huelga de guarderías", comenta el doctor Jordi Pou, coordinador del Comité de Seguridad y Lesiones Infantiles de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
El hecho de asistir a una guardería consigue un desarrollo precoz del sistema inmunológico. "Se estima que en los primeros cuatro años de vida el niño padece unas 100 infecciones víricas que, sin embargo, fortalecen sus defensas. Aún así, cuanto más tarde se incorporen a la guardería, mayor tolerancia a los virus tendrá el menor. El riesgo de una bronquiolitis no es el mismo en un lactante de dos meses que en un niño de dos años", opina el doctor Antonio Jurado.

 

BENEFICIOS PSICO-SOCIALES DE ACUDIR  A LA GUARDERÍA
Los niños que acuden a la guardería muestran mayor capacidad de adaptación y socialización en el inicio de la escolarización. Según el doctor Jurado, "para un niño de dos años y medio puede ser positivo acudir a uno de estos centros para que, al llegar la escolarización obligatoria, tenga superado el 'trauma' de separarse de la madre y tenga más facilidad para relacionarse con sus compañeros y sentirse menos aislado ante la nueva situación". No obstante, a juicio del doctor Pou, "la capacidad de socialización depende de cada niño y del entorno en el que se haya desarrollado, ya que un menor que no haya ido a la guardería, pero que se haya criado con hermanos o primos no presentará diferencias psicosociales relevantes".
Desde el punto de vista cognitivo, los expertos sostienen que las aptitudes de los menores no se ven especialmente afectadas por el hecho de asistir o no a un centro infantil, ya que su comportamiento en los primeros años se ve favorecido principalmente por una sola persona: su madre o quien le sustituya en los cuidados.

 

DECÁLOGO PARA ESCOGER GUARDERÍA
Antes de decidirte por un centro, debes visitarlo, hablar con la directora para que te explique las normas y el método que siguen, y observa sus instalaciones, su personal, el comedor, los baños, etc. Ha de cumplir varios requisitos:
1. Que disponga de espacios adecuados (sin escaleras, con luz natural, que esté limpio).
2. Que cuente con personal suficiente. Debes preguntar cuántos educadores hay en el centro y cuántos niños en cada aula. Lo ideal es que estén separados por edades en distintas aulas (no han de estar mezclados los bebés con los niños de dos o tres años).
3. Sea cercana y cómoda. Si te queda muy lejos del trabajo o de casa, tardarás mucho tiempo en llegar para recoger al niño.
4. Tenga espacios al aire libre. Debe disponer de un patio con arenero para que los niños puedan salir a jugar y lo ideal es que se encuentre en el mismo recinto, es decir, que no deban cruzar la calle o salir del centro para ir al parque.
5. Cuente con supervisión pediátrica. Este punto es importante, sobre todo por si los niños se ponen malitos, se caen y necesitan una cura de urgencia o si tienen algún problema de salud, como asma, alergia, diabetes, etc.
6. Su horario se adapte al de los padres.
7. Que permita la participación de los padres. Esto resulta básico: si organiza juegos o jornadas en las que estén presentes los padres, si cuenta con unas horas de tutoría para poder hablar con la cuidadora del niño, etc. Y, a ser posible, que puedas entrar a recoger al niño al aula; hay centros que llevan a los pequeños a la puerta principal y no dejan que los padres entren, esto da lugar a desconfianzas.
8. Que cuente con actividades pedagógicas.
9. Con jornada flexible para evitar, cuando se pueda, que el niño esté más de 6 horas.
10. Preferiblemente con cocina. Es más saludable la comida elaborada en el propio centro que la realizada fuera porque se simplifica el proceso de traslado, además, al estar elaborada por cocineras del mismo centro, suele ser más variada y se tiene en cuenta a los niños con problemas de alergias.

(27/06/2013)