¿Deberes en verano?

Si han aprobado, mejor actividades lúdicas
Niños / Psico Muchos especialistas cuestionan los "deberes de verano" si el niño ha superado los objetivos académicos durante el curso. Existen otras formas de enseñar más lúdicas y adecuadas para las vacaciones que consiguen que el niño aprenda sin estrés. Por Carmen Bayón.

Se acaba el curso y los colegios cuelgan el cartel de "vacaciones", pero antes, muchos de ellos adjuntan a las notas una colección de fichas o cuadernillos para que los niños trabajen en verano. La polémica está servida porque mientras algunos especialistas en educación se oponen, otros consideran que es bueno porque crea un hábito de estudio y sirve para que no se olvide lo aprendido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que durante el curso ya realizan muchos deberes, otro tema muy discutido en los últimos años, por lo que alargar esta tarea al verano puede resultar estresante para los padres y para los hijos. Los expertos sí están de acuerdo en que los niños que no alcanzado los objetivos académicos durante el curso deben realizar tareas en verano. Pero, ¿y el resto? Muchos pedagogos optan por ofrecer formas lúdicas con las que aprender sin imponer horarios y materias. "Los “deberes” entendidos de forma clásica no son buenos en verano. Al igual que nosotros necesitamos descansar de nuestro trabajo diario durante el periodo veraniego, el niño tiene la necesidad de cambiar sus actividades diarias y no se deben reproducir los deberes como en la etapa escolar. Esto no significa que deje de aprender durante esta época, simplemente lo hará de forma más lúdica. Es una manera de que los niños descansen física y emocionalmente pero sin dejar atrás el aprendizaje", afirma Cristina Martín, pedagoga y codirectora de ISEP Clínic Las Palmas.

 

¿Dónde está el límite para no saturar al niño? 
Para los alumnos de primaria y secundaria que han superado con dificultades el curso escolar
, el verano es una oportunidad de “puesta a punto”, que les permita llegar al nivel de sus compañeros y evitar un posible retraso escolar. Según aconseja la pedagoga, este grupo de alumnos es recomendable que realicen algunas tareas escolares con un tiempo limitado, "como unos 20 a 30 minutos para los de primaria y unos 45 minutos para los de secundaria, de lunes a viernes y en horario de mañana, después del desayuno para que el niño tenga todo el día libre para la realización de actividades lúdicas", dice. La experta también quiere llamar la atención sobre la necesidad e importancia del juego en los niños: "La revista Time ha publicado un artículo en la que varios investigadores afirman que los niños que juegan a diario al aire libre son mucho más productivos en la escuela. El juego es la manera que tiene el niño de contactar con el mundo. A través del juego el niño desarrolla su personalidad. También adquiere destrezas cognoscitivas, lingüísticas, y físicas. Mejora su concentración y la confianza en sí mismos y mejora sus destrezas sociales. En definitiva, el juego desarrolla todos los aspectos esenciales para el logro del éxito escolar.

 

Tareas más adecuadas para el verano
Durante el verano el niño debe descansar física y emocionalmente. Esto no significa que no esté en un proceso de aprendizaje, todo lo contrario, sigue aprendiendo pero a través de otro tipo de actividades.

El niño de la etapa infantil aprende jugando. A través del juego aprenderá a negociar, asumir normas, respetar los turnos, socializarse, seleccionar amigos…

En los niños de primaria y secundaria, los campamentos de verano pueden ser una buena opción para combinar aprendizaje y ocio en verano.

– El verano es una gran oportunidad para realizar actividades enriquecedoras: combinación de deportes, juegos, idiomas, lectura creativa, talleres de música, plástica.

– En vez de realizar los “clásicos deberes” podemos fomentar en nuestros niños la creatividad, la lectura como placer, la escritura creativa a través de la realización de un diario de verano, escribir cartas a los familiares, enviar postales.

 

Síntomas de estrés
La impulsividad y la agresividad pueden ser síntomas de que su hijo esté agobiado por la cantidad de deberes que tiene que realizar a diario. Pero también hay otros: falta de autoconfianza, dificultad para aceptar las críticas, poca participación en las distintas actividades, falta de asertividad, tener una respuesta reprimida, mostrarse preocupados, postergar los deberes, estar despistados, bajar su rendimiento escolar, dolor de cabeza y/o estómago, sudor en las palmas de las manos.

(01/06/2016)