Cómo evitar la agresividad en los ADOLESCENTES

20/11/2013 La estabilidad del ambiente familiar en el crece el niño es fundamental para evitar trastornos mentales en el futuro. Pero también es muy importante establecer normas y límites para que los pequeños sepan a qué atenerse. Según los expertos, esta medida puede prevenir conductas agresivas en la adolescencia.

 “Es fundamental establecer una serie de normas y limites, tanto a niños como adolescentes, para que estos sepan en cada momento a qué atenerse”, asegura el doctor José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP). En este sentido, asegura el doctor, “es la manera correcta de prevenir conductas agresivas o poner freno a la rebeldía descontrolada”.  También es importante la estabilidad del ambiente social y familiar del menor  a la hora de prevenir posibles trastornos mentales en los menores. A este respecto, el doctor López Rodriguez asegura que los “entornos de familias desestructuradas y caos social, son el ámbito perfecto para la proliferación de desequilibrios mentales en los niños, que no poseen las armas mentales suficientes para defenderse o aislarme psicológicamente en un entorno hostil”.
Este experto también alerta sobre la sobreprotección de los menores y el hecho de consentirles todo: “El desarrollo social actual provoca que los padres consientan sobremanera a sus hijos, influenciados por el estrés, el cansancio o el cargo de conciencia a la hora de imponer horarios o normas en relación al poco tiempo que el trabajo o las actividades extraescolares permiten pasar con los más pequeños. Este tipo de actitudes hacen flaco favor al menor – indica el experto- ya que entre líneas se le está trasmitiendo el mensaje de ser el pequeño rey de la casa, que posteriormente el menor extrapolará al resto de la familia, al colegio o al grupo de amigos, donde la competencia con otros pequeños reyes provocará una gran frustración que puede derivar en un trastorno de la conducta o de la alimentación”.  
Otra advertencia, no se debe utilizar la comida como premio o castigo de conductas, ya que esto puede desembocar en trastornos de la alimentación cuando el niño llegue a la adolescencia. “La instrumentalización de la comida contribuye a favorecer los trastornos alimenticios, pues se desvirtúa por completo su función nutricional y energética, convirtiéndola en una herramienta con la que hijos y padres juegan a su antojo”, explica. 

 

¿Más trastornos mentales?
Existe una gran preocupación entre los padres en torno al incremento en el número de trastornos mentales diagnosticado hoy en día en los menores, a este respecto, asegura el experto “existe, hoy por hoy, una mayor sensibilidad a este tipo de trastornos por parte de la sociedad, la escuela y los propios profesionales, es decir, no se trata de un aumento de casos sino de una mejor identificación de los mismos”. En esta misma línea, explica el doctor López Rodriguez, “no es conveniente incurrir tampoco en un diagnostico precipitado y por tanto muy probablemente erróneo, no todos los niños moviditos tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), ni todos los niños tristes están deprimidos. El ritmo actual hace que precipitemos la madurez de nuestros menores, no dándoles tiempo a crecer al ritmo debido”, indica el experto.