Los problemas de SUEÑO dificultan el desarrollo del niño

3/05/2011 Cerca de un tercio de la población pediátrica (niños y adolescentes) tiene trastornos del sueño. Padecer ronquidos y apneas de sueño (pausas respiratorias) favorecen las complicaciones en el sistema cardiovascular y metabólico, como la obesidad o la diabetes, además de desencadenar un crecimiento más lento, irritabilidad o déficit de atención.

Aproximadamente un tercio de la población pediátrica española (niños y adolescentes) tiene algún trastorno del sueño. Los expertos advierten de que si no se trata de forma eficaz a los niños o adolescentes que duermen mal por presentar ronquidos o apneas de sueño (pausas respiratorias) existe un aumento del riesgo cardiovascular, ya que cada apnea finaliza con un ronquido, una reducción de la saturación del oxígeno en la sangre y taquicardia; por la aparición de consecuencias metabólicas, puesto que la falta de sueño favorece la aparición de obesidad, diabetes mellitus y un crecimiento más lento de lo normal; y alteraciones en el comportamiento y rendimiento cognitivo de los pequeños: habitualmente los niños que duermen mal se vuelven muy inquietos, irritables y no prestan atención. “Cuando un niño duerme mal, durante el día suele estar irritable, hiperactivo y no atiende en clase”, explica la Dra. Milagros Merino, neurofisióloga y miembro de la Sociedad Española del Sueño.

Cómo actuar ante un problema de sueño
El insomnio comportamental es el trastorno más frecuente en la infância: el niño tiene problemas en la conciliación del sueño y despertares habituales que dificultan el descanso nocturno. “En líneas generales, este trastorno se puede prevenir con unas adecuadas medidas de higiene del sueño, que deben seguir tanto padres como niños, como establecer rutinas fijas a la hora de acostarse (baño y pijama), cenas ligeras, mantener unos horarios habituales, reducir al mínimo el consumo de televisión, o ignorar las peticiones de atención que ‘por norma’ realizan los pequeños cuando no logran dormirse, entre otras pautas”, detalla Merino.
Sin embargo, si los padres detectan un problema de sueño persistente en su hijo, los especialistas recomiendan consultar directamente al pediatra. “En los últimos años se han llevado a cabo campañas para fomentar la información sobre los trastornos de sueño en niños y adolescentes y estos profesionales disponen de herramientas que facilitan el abordaje de estos síntomas. En cualquier caso, si es necesario, los niños pueden ser evaluados por un especialista en medicina del sueño que, en muchos casos, tiene formación específica de estos trastornos en la población pediátrica”, indica la Dra. Merino.