Niños supervivientes de tumores cerebrales: más propensos a ser OBESOS de mayores

27/03/2017 Un estudio realizado en la Universidad de McMaster (Canadá) ha visto que los niños que sobreviven a tumores cerebrales desarrollan un perímetro abdominal superior al promedio cuando son mayores.

El estudio realizado en Canadá, que tiene como objetivo determinar si los supervivientes obesos de los tumores cerebrales infantiles tienen más inflamación que los supervivientes delgados y los niños delgados y obesos sin antecedentes de tumores, ha adelantado resultados al observar que los niños que han superado un tumor cerebral desarrollan un perímetro abdominal superior a la media cuando son mayores.
El trabajo incluyó a supervivientes delgados y obesos de los tumores cerebrales infantiles, y a un grupo de control compuesto por niños delgados y obesos sin antecedentes de tumores. El seguimiento se realizará durante 10 años a intervalos de dos años. Según se dice en el estudio, se medirán los niveles de citoquinas (molécula inflamatoria) en sangre y orina, así como los patrones genéticos de las mismas. Los datos se correlacionarán con factores individuales y de estilo de vida, incluyendo edad, sexo, origen étnico, pubertad, índice de masa corporal, niveles de lípidos en ayunas, sensibilidad a la insulina, dieta, ejercicio, sueño, estrés y ambiente. 

 

Niños con tumores cerebrales: más riesgo de obesidad
Los tumores cerebrales son la segunda causa más común de muerte en los niños después de los accidentes. En las últimas cuatro décadas, los avances en neuroimagen junto con los nuevos tratamientos, han reducido mucho la mortalidad. A medida que las tasas de supervivencia mejoran, se ha hecho evidente que estos pacientes tenían tasas más altas de obesidad. Las causas son diversas: puede deberse a que el tumor y su tratamiento interactúan con los factores genéticos, epigenéticos y ambientales del paciente. Pero además, puede estar relacionada con la deficiencia de ciertas hormonas.
Otro mecanismo implicado es la inflamación. La obesidad se acompaña de una inflamación crónica de bajo grado que comienza en el tejido adiposo, en la que interviene las citoquinas (moléculas inflamatorias). Además, los ácidos grasos saturados son absorbidos por el tejido adiposo durante el desarrollo de la obesidad y se almacenan en los adipocitos (células que forman el tejido graso).