Obesidad, tabaco y plaguicidas merman la FERTILIDAD

11/04/2013 La obesidad, el tabaco y los plaguicidas, además de mermar la fertilidad, pueden causar daño en el bebé a corto y a largo plazo. Los hijos de mujeres obesas tienen un 40% más de probabilidad de tener sobrepeso en su vida adulta. Fumar durante el embarazo puede causar infertilidad al bebé en su etapa adulta. Y las sustancias químicas contenidas en productos diarios pueden causar efectos adversos sobre la salud reproductiva de la persona y sus descendientes.

– OBESIDAD. La obesidad no sólo afecta a la mujer en el embarazo y post-embarazo, sino que es un factor de riesgo importante para las enfermedades crónicas, como la enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico y diabetes tipo II, en la adolescencia y la edad adulta de los hijos. Además, las probabilidades de que los hijos tengan sobrepeso y sean obesos aumentan en un 40% y un 26% respectivamente, a la edad de 16 años, según palabras del doctor Sergio Soares, director de la clínica IVI Lisboa. El doctor Soares también ha explicado que la obesidad femenina está relacionada con resultados adversos fetales y neonatales tales como sufrimiento fetal, hipoglucemia, ictericia o malformaciones congénitas, e incluso el riesgo estimado de muerte fetal es el doble en las mujeres obesas que las mujeres de peso normal.

– TABACO. El tabaquismo durante el embarazo perjudica gravemente la salud de los descendientes llegando a ocasionar infertilidad en el niño en el futuro, indica el doctor Soares. Las madres que fuman más de diez cigarros al día durante el embarazo influyen de forma directa en la salud de sus pequeños, pudiendo provocar en ellos una reducción en la concentración de esperma del 20-48% en comparación con los individuos no expuestos, en caso del varón, y una reserva limitada de ovocitos y subfecundidad entre la descendencia femenina. Por último, cada año nacen en el mundo alrededor de 8 millones de niños con defectos serios congénitos, de los cuales uno de los factores causantes es la deficiencia de hierro durante el periodo preconcepcional, según señala R. Steegers-Theunissen, Profesor en Epidemiología periconcepcional, del departamento de obstetricia y ginecología y clínica genética del Centro Médico Universitario de Rotterdam (Holanda). Los estudios de Steegers-Theunissen revelan que una dieta inadecuada afecta negativamente a la fertilidad y al éxito en los tratamientos de reproducción asistida. Los estudios epidemiológicos evidencian que la nutrición especialmente periconcepcional así como el uso de suplementos de ácido fólico afectan a la programación del ADN y a los genes implicados en la maduración y el desarrollo de los gametos, blastocisto y el endometrio.

– CONTAMINANTES QUÍMICOS. Por otra parte, una dieta rica en colina, metionina y folato (nutrientes que se encuentran en verduras de hojas verdes, legumbres, huevos, carne, pescado y cereales integrales), así como el suplemento de ácido fólico, reduce el riesgo de complicaciones en el embarazo, como malformaciones congénitas o bebés pequeños para su edad gestacional, e incrementa las posibilidades de embarazo después de un tratamiento de reproducción asistida
El informe Weybridge +15 (1996-2011) afirmó que los índices de enfermedades endocrinas y trastornos humanos parecen haber aumentado en consonancia con el crecimiento de la industria química. “Pruebas con personas han llevado a muchos científicos a preocuparse por la capacidad de algunos contaminantes químicos, los llamados disruptores endocrinos químicos (SAE), para interferir en el funcionamiento normal de las hormonas y ser causantes de daños reproductivos y de desarrollo relacionados con alteraciones endocrinas”, ha explicado el doctor Nicolás Olea, Catedrático de Medicina en la Universidad de Granada y Coordinador de Investigación del Hospital Clínico de Granada. En la actualidad, ha señalado Olea, hay varios estudios en marcha como el de Infancia y Medioambiente (INMA) que está investigando la posible relación entre la exposición a los disruptores endocrinos químicos durante la vida fetal y enfermedades reproductivas o de trastornos del desarrollo en la infancia y la vida adulta. Uno de los estudios en los que analizaron 150 muestras de placenta de mujeres andaluzas detectó ocho plaguicidas por placenta con al menos un contaminante.