Se registra un aumento de los casos de TOS FERINA

15/12/2010 Desde el año 2005 hasta el 2007 se ha producido un aumento en los casos de tos ferina en nuestro país, según los últimos datos hechos públicos por el Centro Nacional de Epidemiología (Instituto de Salud Carlos III). Los niños más afectados son los menores de un año, sobre todo los de dos y tres meses.

La tos ferina es una enfermedad que, a pesar de las campañas de vacunación, aparece en brotes cada dos o cinco años, lo cual significa que la bacteria que la provoca se mantiene activa. Según los últimos datos del Centro Nacional de Epidemiología, los casos de tos ferina han ido aumentando durante los años 2005, 2006 y 2007. Las comunidades que más casos registran son Madrid y Cataluña, mientras que La Rioja, Ceuta y Melilla, son las que menos. En todas las comunidades autónomas se utiliza a los 14 años un recuerdo de tétanos y difteria (Td), salvo en Ceuta y Melilla que se utiliza en este recuerdo de los 14–16 años también el componente de la tos ferina.
Aunque la tos ferina puede ocurrir a cualquier edad, los lactantes en edades previas a la administración de la primera vacunación (se pone a los dos, cuatro y seis meses), son los más afectados por la enfermedad, y en ellos se detectan los casos más graves. De hecho, las tasas de tos ferina muestran que los casos más afectados son los niños de entre dos y tres meses de edad. Los pediatras recomiendan proteger a los bebés que aún no han iniciado la vacunación o no han completado la serie de tres vacunas (a los dos, cuatro y seis meses), mediante la “estrategia del nido”, es decir, vacunar al entorno más cercano del niño (padres, hermanos adolescentes, abuelos, cuidadores, etc).

Síntomas de la tos ferina
La tos ferina es una infección bacteriana aguda, de las vías respiratorias superiores. Se inicia como un catarro, con tos irritante, que en una o dos semanas se vuelve más insistente y puede durar uno o dos meses. Los ataques de tos se caracterizan por ser repetidos y violentos, a menudo van seguidos de la expulsión de moco claro y vómitos. Además, tras los ataques de tos puede aparecer estridor, esto es una especie de “gallo” o ruido al inspirar. La infección se transmite por contacto directo con las secreciones de las mucosas de las vías respiratorias de las personas infectadas o por diseminación de gotas a través del aire (al toser o estornudar). Se trata con antibióticos.