Trastorno por Déficit de Atención e HIPERACTIVIDAD, una de las principales causas de fracaso escolar

13/10/2010 Se trata de una patología psiquiátrica que tiene importantes consecuencias para quien la padece, desde el fracaso escolar en la infancia, hasta dificultades laborales en la edad adulta, pasando por el desarrollo de conductas antisociales. La Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención (FEAADAH) reivindica una serie de medidas para estos pacientes, como el reconocimiento expreso de los escolares que padecen TDAH como alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo y la inclusión de los medicamentos para el TDAH en el grupo de aportación reducida de los beneficiarios en atención al carácter crónico del trastorno.

Se estima que entre el 5% y el 7% de los niños en edad escolar y al 4% de los adultos padece Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta patología, al ser un trastorno crónico, persiste en la edad adulta hasta en el 60% de quienes lo han padecido en la infancia y adolescencia. Puede tener importantes consecuencias que van desde el fracaso escolar en la infancia, dificultades laborales en la edad adulta, hasta poder constituirse en el origen de dificultades sociales (más posibilidad de consumir drogas o sufrir accidentes de tráfico, por ejemplo).
Sin embargo, a pesar de tratarse de una patología con elevada prevalencia en la población infantil, está marcada por un gran estigma social, determinado por el desconocimiento de la población, la falta de profesionales especializados, la demora y los errores en el diagnóstico, y la ausencia de programas de prevención.
Con la finalidad de hacer una reivindicación pública de esta situación, la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención (FEAADAH) ha elaborado un manifiesto en el que se incorporan las conclusiones del III Congreso Nacional de TDAH y ha sido presentado ante la Comisión de Sanidad, Política Social y Consumo del Senado en el marco de la Semana Europea de Sensibilización. Esta Comisión ha admitido por unanimidad iniciar el trámite de aprobación de una moción que inste al Gobierno a adoptar medidas que mejoren el abordaje del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), así como la situación de los afectados y pacientes.

Cómo ayudar a los niños con TDAH
Entre las peticiones realizadas a la Administración, y que están recogidas en el manifiesto, destacan la necesidad de que las Administraciones Educativas garanticen el derecho a la igualdad de todos los escolares afectados por TDAH mediante el reconocimiento normativo expreso de sus necesidades específicas de apoyo educativo y la inclusión de los medicamentos indicados en el tratamiento del TDAH en el grupo de aportación reducida de los beneficiarios en atención al carácter crónico del trastorno.
Asimismo solicitan la puesta en marcha de protocolos que garanticen la coordinación y actuación conjunta de todas las administraciones implicadas en el tratamiento, prevención y abordaje de las complicaciones de los pacientes con esta enfermedad (Sanidad, Educación, Políticas Sociales y Justicia).

Importancia de un diagnóstico temprano

La detección temprana es fundamental en esta enfermedad, ya que “mejora su evolución y pronóstico y, lo que es más importante, mejora la calidad de vida del niño y de la familia”, subraya la Dra. María Jesús Mardomingo, Presidenta de Honor de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNYA).
En este sentido, “aunque los primeros síntomas se pueden manifestar en niños de 3 ó 4 años, e incluso antes, no es hasta alrededor de los siete cuando los padres suelen consultar al médico”, apunta esta experta. 
Sin embargo, a pesar de su importancia, el manifiesto llama la atención sobre el porcentaje todavía muy relevante de niños y adultos que no está diagnosticado y, por lo tanto, que están privados de recibir el correspondiente tratamiento, con los riesgos que ello conlleva. “El tratamiento es eficaz en el 70%-80% de los pacientes, mejorando el cuadro clínico, el rendimiento académico, la imagen personal, las relaciones con los compañeros y, por tanto, la adaptación social, y la interacción en la familia. Como consecuencia disminuye el estrés del niño –que se siente rechazado por su conducta- y el estrés de los padres”, añade la Dra. Mardomingo.