¡Esto es acné!

Hábitos y tratamientos que pueden mejorarlo

El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel que afecta al 85% de los adolescentes y está provocada por los cambios hormonales. La lesión característica del acné es el comedón (“la espinilla” o punto negro), que casi siempre se localiza en la cara (frente, nariz, barbilla), parte superior de la espalda y en el pecho. Además de fármacos, existen medidas para tratarlo en casa.

Las formas leves y moderadas de acné, que son las más frecuentes, no suelen ir asociadas al desarrollo de cicatrices. “No obstante, en cualquier tipo de acné si el paciente manipula las lesiones aumenta la inflamación y con ello la posibilidad de pigmentaciones y/o cicatrices residuales”, advierte la Dr. Yolanda Gilaberte, dermatóloga en el Hospital General San Jorge de Huesca. La lesión característica del acné es el comedón (“la espinilla” o punto negro), que puede aparecer sola o acompañada de lesiones inflamatorias. En cuanto a la localización, las más frecuentes son en la cara, la zona medio–torácica (pecho) y la parte superior de la espalda.

Tipos de acné
Existen varios tipos de acné según el tipo de lesión que predomine:

  • Acné comedoniano, en el que predominan los comedones o “espinillas” de color negro, como vulgarmente se los conoce. En este tipo de acné existe un escaso componente inflamatorio.
  • Acné inflamatorio en el que, además de comedones, hay pápulas rojas (granos enrojecidos) y pústulas (vesículas llena de pus).
  • Acné nódulo-quístico en el que predominan las lesiones inflamatorias profundas. Este tipo de acné es el que puede dejar cicatrices definitivas y por ello se considera siempre grave.

Medidas para mejorar el acné
Si observas que a tu hijo le han comenzado a salir pequeños granos o puntos negros en la cara o el cuerpo, lo aconsejable es que acudas al dermatólogo para que realice un diagnóstico y establezca el tratamiento más adecuado. “A veces el acné se banaliza diciendo ‘son cosas de la edad’, pero lo cierto es que se trata de una enfermedad crónica que puede tener consecuencias importantes tanto físicas como psicológicas en los adolescentes”, indica la dermatóloga. Las medidas que se deben adoptar contra esta enfermedad son:
Lavarse la cara con un jabón adecuado (lo receta el especialista) 1 o 2 veces al día.
– Evitar llevar el pelo sobre la cara, ya que favorece la aparición de lesiones de acné.
– Alimentación adecuada. Aunque no existen muchas evidencias científicas acerca de la influencia de la alimentación sobre el acné, parece que las dietas ricas en hidratos de carbono (pasta, arroz, pan, patatas) podrían ser perjudiciales; asimismo, trabajos recientes apuntan a la leche, en concreto la descremada, como un factor asociado a la aparición de acné especialmente en varones. “Hay que considerar la susceptibilidad individual, es decir, si alguien asocia la toma de embutidos o chocolates, por ejemplo, con la aparición o el empeoramiento de su acné, probablemente lo mejor será evitar dichos alimentos”, aconseja la especialista.
– Utilizar cremas hidratantes, no grasas. El acné conlleva un aumento de la secreción grasa por parte de las glándulas sebáceas foliculares, por lo que los adolescentes con acné tienen ya la piel grasa. “Por ello deben utilizar siempre hidratantes, cosméticos y fotoprotectores que sean libres de grasa u ‘oil-free’, ya que de no ser así podrían agravar su acné”, indica la Dr. Yolanda Gilaberte

Tratamientos médicos
En la actualidad existe una amplia gama de fármacos para tratar el acné, tanto tópicos (de aplicación sobre la piel) como orales. Dentro del grupo de fármacos que se aplican sobre la piel, están los queratolíticos (como el ácido salicílico) que actúan directamente frente al comedón o “espinilla”, y los antibióticos, que actúan sobre el agente bacteriano causante del acné. En cuanto a los tratamientos orales, los más utilizados son los antibióticos y la isotretinoina, ésta última resulta muy útil en casos graves o resistentes a otros tratamientos. Además, hay que añadir el uso de terapias con luz: láser o terapia fotodinámica, de utilidad en casos seleccionados. La fotodinámica consiste en la aplicación de una sustancia fotosensibilizante (sensible a la luz roja o azul) en la piel afectada por el acné y posteriormente iluminar la zona con luz adecuada. Esta técnica, que sólo se realiza en casos de acné inflamatorio, no se lleva a cabo en el sistema sanitario público de salud.
En cualquier caso, lo más importante en el tratamiento del acné es la constancia, “se deben aplicar los tratamientos adecuados en los momentos álgidos de la enfermedad, y realizar el mantenimiento con alguno/s de los fármacos tópicos previamente recomendados por el especialista”, indica la Dr. Yolanda Gilaberte.
Las cicatrices post–acné se pueden tratar con productos tópicos de ácido glicólico, peelings, diferentes tipos de láser o dermoabrasión. Para obtener buenos resultados es importante que estos tratamientos sean indicados y realizados por dermatólogos.