PARÍS

El mejor plan para aprovechar la estancia en la capital francesa es salir a caminar cada día con un par de destinos en la mente pero sin prisa. Saboreando los pequeños comercios que todavía dan vida y color a las calles parisinas con sus particulares escaparates. Y cuando llegue la hora de reponer fuerzas o de tomar un café, disfrútalo en una de las muchas terrazas a la calle de los típicos bistros y brasseries. Cuidado con los precios, una consumición en terraza supone un suplemento importante sobre la tarifa en barra pero seguro que algún día puedes darte ese capricho.

El mejor plan para aprovechar la estancia en la capital francesa es salir a caminar cada día con un par de destinos en la mente pero sin prisa. Saboreando los pequeños comercios que todavía dan vida y color a las calles parisinas con sus particulares escaparates. Y cuando llegue la hora de reponer fuerzas o de tomar un café, disfrútalo en una de las muchas terrazas a la calle de los típicos bistros y brasseries. Cuidado con los precios, una consumición en terraza supone un suplemento importante sobre la tarifa en barra pero seguro que algún día puedes darte ese capricho.

En general, los precios en París son como mínimo el doble que en España. Así que una buena idea es imitar a los parisinos y preparar un buen pique-nique para tomar en uno de los muchos parques y jardines que jalonan la ciudad. En ellos descansarás del bullicio del tráfico y podrás refrescarte a la sombra si tienes la suerte de que te acompañe el sol.

Tómatelo con calma: la capital francesa es grandiosa y no sólo por sus colosales edificios y monumentos sino también por sus distancias. Organiza tus visitas por orden de preferencia y no te preocupes si no eres capaz de cumplir con tus previsiones: lo que hayas conseguido ver te resultará suficiente y satisfactorio. París nunca defrauda, ni en pequeñas dosis.

Pero no esperemos más, empecemos. Ahí van nuestras propuestas.