Si tenéis árboles en el jardín, colgad de ellos esponjas y cintas de colores; también podéis utilizar los “churritos” viejos, esos que se emplean para que los niños se inicien en la natación, podéis colgarlos de algunas ramas sujetos con cuerdas de colores. La idea es que cuando comiencen a funcionar los aspersores o la manguera, los niños se diviertan dentro de los chorros de agua y balanceen los objetos colgantes. Como son de espuma, no les harán ningún daño. No olvidéis ponerles música marchosa cuando comiencen los juegos de agua. En la foto se ha utilizado una estructura –por ejemplo, el esqueleto de una pérgola de jardín– para fabricar un improvisado “túnel de lavado”, y de ella se han colgado las esponjas y las cintas.
Un estudio realizado por la empresa biotecnológica Biomedal en 13 hospitales españoles con 188 pacientes celíacos ha desvelado que el 28% de los niños...