Las infecciones vulvovaginales representan el 20% de las consultas ginecológicas. La vulvovaginitis es una afección que se caracteriza por la aparición de secreción vaginal anómala (más cantidad de flojo, mal color y olor), con la presencia de irritación vaginal y vulvar, así como eritema (enrojecimiento) e inflamación local. A estos síntomas le puede acompañar la aparición de picor local y alteraciones urinarias. La infección volvovaginal puede estar provocada por distintos gérmenes: Candida Albicans (VVC), Trichomona Vaginalis Secundaria o Vaginosis Bacteriana (VB).
Las infecciones vulvovaginales representan el 20% de las consultas ginecológicas. La vulvovaginitis es una afección que se caracteriza por la aparición de secreción vaginal anómala (más cantidad de flojo, mal color y olor), con la presencia de irritación vaginal y vulvar, así como eritema (enrojecimiento) e inflamación local. A estos síntomas le puede acompañar la aparición de picor local y alteraciones urinarias. La infección volvovaginal puede estar provocada por distintos gérmenes: Candida Albicans (VVC), Trichomona Vaginalis Secundaria o Vaginosis Bacteriana (VB). Sin embargo, en muchas ocasiones se desconoce la causa responsable, es la denominada Vaginitis Inespecífica (VI).
La infección por Trichomonas (tricomoniasis) es una enfermedad de transmisión sexual, por lo que se recomienda el tratamiento de la pareja sexual siempre. La tricomoniasis se relaciona en gestantes con la rotura prematura de membranas, parto pretérmino y con bajo peso en recién nacidos. El tratamiento es igual que en mujeres no embarazadas, aunque no hay estudios que aseguren la mejora en los resultados perinatales con el tratamiento de la infección. La recurrencia de la infección se produce generalmente por reinfección, aunque existe la posibilidad de que el germen sea resistente al tratamiento. Además, se debe mantener abstinencia sexual hasta la curación clínica de ambos miembros de la pareja o usar preservativo.
La higiene íntima femenina es esencial. Un mal hábito de higiene puede dar lugar al desarrollo de infecciones, tales como vulvovaginitis e infecciones urinarias. Las vulvovaginitis son ocasionadas por un desequilibrio de los microorganismos que viven en la vagina, mientras las segundas son producidas por la infección del trayecto de la uretra o la vejiga por bacterias.
Para mantener una correcta higiene íntima diaria, se recomienda el uso de geles íntimos, que aplicados de forma externa en vulva y periné, ayudan a prevenir el escozor y el picor. Asimismo, los productos de higiene íntima con propiedades antibacterianas son recomendables durante las fases de la vida de la mujer en las que aumentan los desequilibrios en la flora vaginal, como pueden ser la prepubertad, el embarazo, el postparto, los postoperatorios o la menopausia, ya que ayudan a prevenir el desarrollo de vulvovaginitis.







































