Aumentan las AGRESIONES de adolescentes a padres

Según los expertos, aunque no hay un perfil único, suelen ser chicos de clase media-alta que dirigen su ira, normalmente, hacia la madre. “Una de las principales causas es la falta de valores de la sociedad, así como la permisividad y falta de autoridad de los padres”, afirma Jesús Ramírez, psicólogo educativo. “Muchos no actúan hasta que ya es demasiado tarde. En mi consulta he tenido padres preocupados por la agresividad de su hijo, pero no quieren ver el problema”. Para Manuel Córdoba, director del centro de menores El Laurel, “un estilo educativo basado solo en la imposición tampoco funciona. Los chicos se acaban rebelando contra eso”.

Según los expertos, aunque no hay un perfil único, suelen ser chicos de clase media-alta que dirigen su ira, normalmente, hacia la madre. “Una de las principales causas es la falta de valores de la sociedad, así como la permisividad y falta de autoridad de los padres”, afirma Jesús Ramírez, psicólogo educativo. “Muchos no actúan hasta que ya es demasiado tarde. En mi consulta he tenido padres preocupados por la agresividad de su hijo, pero no quieren ver el problema”. Para Manuel Córdoba, director del centro de menores El Laurel, “un estilo educativo basado solo en la imposición tampoco funciona. Los chicos se acaban rebelando contra eso”.

Aunque la cifra de 8000 denuncias ya es elevada, se estima que solo una de cada ocho agresiones de hijos a padres llega a ser denunciada, lo que sumado al hecho de que solo se puede llevar ante la Justicia a mayores de 13 años elevaría la cifra de este tipo de casos.

Según el psicólogo Javier Urra, la causa principal de las agresiones por parte de adolescentes es “una sobreprotección de los padres durante los primeros años del niño, al que no se le imponen límites y nunca se le dice que no. Este es un problema de naciones ricas, impensable hace 30 años en España. No ocurre en países pobres ni en familias gitanas puesto que la jerarquía y el principio de autoridad está muy claro en estas sociedades”.

Las estadísticas demuestran que no hay un perfil claro, pero según Urra se aprecia cierta prevalencia del fenómeno en familias monoparentales o reconstituidas, en casos de divorcio, en hijos de padres mayores y con niños adoptados y el pediatra, neurólogo y psiquiatra Paulino Castells considera que hay niños con más riesgo de convertirse en violentos como el niño muy deseado, el providencial, el entronizado antes de llegar, el hijo de padres mayores, el superdotado o el muy inquieto.

Para Javier Urra está claro que aunque este es un problema de educación, “ni mucho menos la responsabilidad recae por completo en los padres. La sociedad actual estresa a los pequeños, con una sobrestimulación, un consumismo feroz y una facilidad excesiva para conseguir cualquier cosa que deseen” y alertó de que muchos de los varones repetirán los mismos comportamientos con sus parejas si no se ataja el problema.

Pese a lo extremo que pueda parecer, denunciar a los hijos por maltrato suele acabar bien. Según datos de la Comunidad de Madrid, solo el 2,4% de los menores que entra en los centros acaban reincidiendo.

Se puede obtener ayuda en el teléfono del Programa Recurra (900 65 65 65 www.recurra.com), en la Fundación Anar (917 26 0101 www.anar.org) y en la Asociación de Familias por la Convivencia (www.afasc.org).